Tic-Tac, Tic-tac, Tic-tac… Los segundos que marca un reloj pueden volverse eternos. El tiempo, que tanto medimos, se alarga y se hace infinito. El tiempo apremia, las horas pasan, pero nunca terminan.Y sino, que se lo digan a las mujeres.

La exposición Tic-Tac, que estará disponible hasta el 4 de Junio en la Sala de San Ambrosio, es una muestra fotográfica que intenta concienciarnos de la situación de la mujer. Un reloj en medio de una pared, doce fotos que forman la esfera y doce frases a modo de consejo. Esta exposición tiene el objetivo de luchar contra la invisibilización que sufren las mujeres en dos ámbitos: el laboral y el doméstico. Ocho fotos a color nos muestran a diferentes mujeres trabajando en sus respectivos oficios y otras cuatro, éstas en blanco y negro, nos presentan a mujeres haciendo las tareas del hogar. Tareas que, como ya sabemos, no están remuneradas y que además la sociedad se ha encargado de menospreciar la labor que ello supone para nuestras abuelas, madres, hermanas, tías y amigas. Las labores del hogar amplían las jornadas laborales más allá de lo soportable para quien las realiza, pero los textos a pie de foto también nos recuerdan que los hombres y las mujeres debemos compartir una carga con la que, a lo largo de la historia, las mujeres han acarreado. La limpieza de la casa, preparar la comida o el cuidado de los hijxs son algunas de esas labores que se han considerado, socialmente, “actividades femeninas”.

Por ello existe una imperiosa necesidad de hacer visible esta situación, de recordar a aquellos que dicen “ya somos iguales” o “no sé de qué os quejáis” que seguimos sin ser iguales y que la discriminación sigue a la orden del día, que luchar por la libertad y la igualdad nunca son cosas banales. La lucense Alii Dark, autora de las fotos, hace evidente que el problema, lejos de solucionarse, sigue muy presente en nuestras vidas.

Aunque hemos avanzado mucho en el ámbito de la igualdad nunca es suficiente y exposiciones como estas se vuelven muy necesarias para recordarnos que, pese a todo, las mujeres siguen cargando con un trabajo doméstico en el que todxs debemos colaborar. Debemos enterrar los estigmas del pasado para hacer que corra el tiempo y desaparezca el tic-tac infinito de esos relojes perpetuos.

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