Hasta el 15 de enero podemos ver en el Museo de Arte Africano Arellano Alonso, la exposición temporal God Bless You! de la fotógrafa Ana Frechilla. Esta muestra intenta traernos desde las lejanas altas regiones de Kenia una realidad que está presente en muchos rincones del continente africano, sobre todo en la región subsahariana.

¿Pero qué vamos a ver? Lo esencial de esta exposición es que, el espectador, sin saberlo, forma parte de la expresión artística. En este juego entre obra y espectador, acabamos inmiscuyéndonos y nos asaltan las dudas. En el Salón de Rectores, rodeados por los Jinetes de Terracota, nos cruzamos con un montón de cajas de madera en las que reza una inscripción: “With God all things are posible”. ¿Qué es esto? ¿Qué hacen estas cajas aquí? Puede resultar una bobada, pero en las religiones y no sólo en la cristiana, las preguntas brotan desde lo más hondo de nuestro ser. ¿Por qué? ¿Por qué? Nos repetimos una y otra vez, y aunque algunas personas resultan ser muy críticas, otras simplemente, optan por creer. El desamparo es, sin duda, uno de los principales motores de la religión.

Salimos del Salón de Rectores y cruzando el patio del Palacio de Santa Cruz, entramos en la Sala del Renacimiento. Allí nos esperan las esculturas de las culturas Nok, Sokoto, Ife, Mambila, Igbo, Yoruba o Ewe entre muchas otras. A priori parece que no hay nada más. De nuevo, entramos en el juego de la exposición, un hilo de música nos acompaña por todo el recorrido. “El dictado” suena lento pero presente en cada rincón y nos transporta a la ubicuidad de Dios.

La última pieza de esta obra lo encontramos en la galería superior de la Sala de San Ambrosio. Al subir las escaleras una enorme sábana blanca cubre la entrada. El misterio, la duda de si cruzar al otro lado, del qué habrá un poquito más allá, nos asalta una vez más. Hemos vuelto a caer en ese halo de misterio que rodea a la religión. En el pasillo de la galería un lado choca con el otro: en una pared la fotógrafa nos muestra diversos rostros de mujeres kenianas, en el otro, todos los objetos etnográficos están tapados, cubiertos bajo el poder de una sola religión que penetró en África hace no tanto, pero que lo hizo con una fuerza inusitada.

“God Bless You!” es mucho más que una referencia a la religión, es mucho más que unas imágenes colgadas. Sin querer, el espectador forma parte de la exposición, se ha convertido en un individuo lleno de preguntas que parecen no tener respuesta. Esa es, posiblemente, la clave para entender a las personas que viven a miles de kilómetros, para acercarnos a ellas a pesar de la lejanía. Para comprender el poder que aún conserva la religión en muchas regiones de África. Al final resulta que no somos tan diferentes.

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